V.

Volverá

Como todas las mañanas sintió el beso tibio de su madre despertándole para ir al colegio.
Esperó su abrazo, bajo las sábanas, como hacía a menudo desde que la notaba tan triste pero, por el tono imperioso de su voz, comprendió que era tarde y debía levantarse.

Se lavó los ojillos soñolientos mientras oía el tintineo monótono de la cuchara removiendo el vaso de Cola-Cao que su madre le preparaba en la cocina.

Luís hijo, ¡date prisa!, ¡no llegamos! Tienes la ropa encima de la cama… ¡vístete!

¡Como echaba de menos a su padre…!

El le ayudaba a vestirse todas las mañanas:
Hijo, primero los calcetines, después el pantalón ¡mete la camisa!, ¡muy bien! Ahora el cinturón. El cinturón, no lo olvides, es muy importante, te da la seguridad de que no se te caerán los pantalones.

Los zapatos lo último; llévalos siempre limpios, que sean cómodos, serán tú apoyo para pisar fuerte en la vida y dicen mucho de un hombre…

Le echaba de menos.

Se acordaba del último día que fueron juntos al fútbol, de sus grandes brazos abiertos preparados para el abrazo que llegaba con el gol de su equipo, estrujándole hasta hacerle daño, saltando en la grada, elevándolo por los aires hasta la altura de su gorra. Siempre la llevaba. Decía que el día que se le olvidaba, su equipo no ganaba.

Luís, ¡date prisa!

Apuró el vaso, cogió su mochila y salieron al descansillo, cerrando la puerta tras ellos.
¿Dónde está Belén? ¿Por qué ya no viene a tomar café contigo? le preguntó a su madre mientras miraba la puerta contigua.

Quiero verla mamá, es muy guapa y a veces venía al fútbol y me abrazaba igual que papá.

Cariño, Belén ya no vive aquí. Se fue…igual que papá
Incapaz de frenar su llanto, su madre le arrastró, nuevamente, al interior de la casa.

¡No llores mamá, no llores!, repetía corriendo hacía su habitación en busca de la caja que tan celosamente guardaba.

Por favor ¡no llores mamá!, le decía mientras vaciaba su contenido en el regazo de su madre.

¡Papá volverá!

Mira: tengo su cinturón para que no se le caigan los pantalones, sus zapatos de pisar fuerte y su gorra de meter goles.

-Mamá, no llores, papá volverá.